2 Ago 2017

Rafael es, sin lugar a dudas, uno de los nombres más comunes en Córdoba. Tanto es así que muchos cordobeses piensan en el santo como su patrón, aun cuando los verdaderos patrones son S. Acisclo y Sta. Victoria. La devoción al arcángel se justifica remontándonos a la historia que le precede.

Córdoba, la ciudad de los Rafaeles - Córdoba a Pie

Córdoba, la ciudad de los Rafaeles – Córdoba a Pie

Fue en el siglo XIII cuando encontramos la primera vinculación de San Rafael con nuestra ciudad, cuando se le aparece al comendador del Convento de la Merced, Fray Simón de Sousa. Se encontraba dicho personaje orando en el coro de la iglesia e implorando por el cese de la epidemia de peste que asolaba la ciudad en aquellos momentos, cuando se le aparece el arcángel y le dice “..Dirás al obispo don Pascual que está Dios muy satisfecho de su vigilancia y cuidado, que por sus oraciones y de otras personas y por la intercesión de su Santa Madre, se ha compadecido de este pueblo; que ponga mi imagen en lo alto de la torre de la Iglesia Catedral y exhorte a todos los feligreses a que me sean devotos y celebren mi fiesta todos los años..”. El religioso comunica el suceso prodigioso al obispo don Pascual, quien ordena colocar la efigie de San Rafael en lo alto de la torre de la catedral. Pronto cesa el temido contagio y el vecindario comienza a implorar el auxilio del Custodio.

Posteriormente, en el siglo XVI, el arcángel se vuelve a aparecer a un sacerdote, Andrés de Roelas, más conocido como “El Padre Roelas”. Este es el protagonista de la historia más conocida entre los cordobeses, aunque se popularizó a principios de la centuria del seiscientos, cuando las recoge y da a conocer el licenciado Juan del Pino.

Según la leyenda, al padre Roelas se le aparece el arcángel en repetidas ocasiones, la más conocida se conoce como La Aparición de Juramento, “.. Yo te juro por Jesús Cristo Crucificado, que soy Rafael, a quien tiene Dios puesto por guarda de esta ciudad…”.

La idea de que el arcángel protegía la ciudad, provocó la devoción y la creación de muchos Triunfos de San Rafael. Hoy en día los conservamos dispersos por toda Córdoba, mirando a los distintos ángulos de la urbe, con la creencia de que la imagen protege allá donde mira.