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Calleja de las Flores, la calle más fotografiada de Córdoba

Escrito por guías oficiales

Calleja de las Flores, la calle más fotografiada de Córdoba

La Calleja de las Flores es, junto a la Mezquita, la imagen más repetida de Córdoba: un pasillo estrecho de casas encaladas y macetas que desemboca en una pequeña plaza con fuente, desde donde asoma la torre de la Mezquita-Catedral. Está en pleno casco histórico, a un paso de la propia Mezquita, y se puede visitar en cualquier momento del día sin coste.

Esta guía reúne su historia, qué ver dentro de la calleja, cuándo ir para evitar las aglomeraciones y cómo llegar exactamente desde la Mezquita.

Historia de la Calleja de las Flores

La Calleja de las Flores empezó siendo un patio de vecinos, uno de los muchos que estructuraban la vida doméstica en el casco histórico cordobés. Las primeras macetas se colocaron en septiembre de 1939, por iniciativa de Felisa, madre de la vecina Rafaela Tena, que empezó a decorar la fachada con flores propias. De ahí que durante un tiempo se la conociera también como Calle de los Jazmines.

Su aspecto actual, el que hoy fotografian miles de visitantes, viene de una reforma de mediados de los años 50 firmada por el arquitecto Víctor Escribano Ucelay. La impulsó el entonces alcalde Alfonso Cruz-Conde, que quería embellecer varios rincones del centro histórico, y la ejecutó su hermano Antonio Cruz-Conde al alcanzar el también la alcaldia. La intervencion sustituyó las losas de cemento por el tradicional empedrado cordobés, encaló las fachadas, levantó los arquillos que hoy enmarcan la entrada y colocó un capitel califal a la entrada de la calleja.

El remate llegó en 1960, cuando el escultor Rafael Bernier Soldevilla diseñó la fuente octogonal que preside la plazoleta final, integrando restos de una columna romana en su estructura. Desde entonces, la combinación de arquillos, empedrado, macetas y fuente no ha cambiado, y es la que convirtió a la calleja en una de las imágenes más reproducidas de Córdoba.

Qué ver en la Calleja de las Flores

La calleja es corta y estrecha, apenas un pasillo entre casas encaladas que sube en ligera pendiente desde la calle Velázquez Bosco hasta abrirse en una pequeña plaza. En ese recorrido de menos de un minuto a pie se concentran los tres elementos que la hacen reconocible en todo el mundo: la fuente, las macetas de las fachadas y la vista de la torre de la Mezquita al fondo.

La fuente central

La plazoleta final de la calleja está presidida por una fuente octogonal de 1960, obra del escultor Rafael Bernier Soldevilla, que incorpora en su base restos de una columna romana. Es el punto donde casi todos los visitantes se detienen, tanto para beber como para hacerse la foto de rigor con las macetas de fondo.

Las macetas y fachadas encaladas

Los muros blancos de cal, tradición constructiva cordobesa para mantener el fresco en verano, sirven de lienzo a decenas de macetas de geranios y otras flores de temporada colgadas en las rejas de forja de los balcones. La costumbre arranca de las primeras macetas de 1939 y se ha mantenido, vecino a vecino, hasta hoy.

La vista de la torre de la Mezquita

El ángulo más fotografiado se consigue de pie junto a la fuente, mirando hacia atras, en direccion a la entrada de la calleja: encajada entre las macetas y los arquillos blancos aparece la torre campanario de la Mezquita-Catedral, asomando justo por encima de los tejados. Es ese encaje entre flores, cal y torre, y no una vista panorámica abierta, lo que hace reconocible la imagen en cualquier postal de Córdoba.

Horarios y acceso

La Calleja de las Flores es una calle publica, sin verja ni horario de cierre: se puede visitar cualquier día del ano, a cualquier hora, y el acceso es gratuito. No hay entrada ni reserva previa, algo que conviene tener claro porque no siempre queda explicito en otras fichas sobre el lugar.

Al ser, despues de la Mezquita, el punto más visitado del casco histórico, se llena con facilidad en las horas centrales del día y, sobre todo, los fines de semana y en horario de comidas. La franja más tranquila para verla sin aglomeraciones y hacer la foto de la fuente con la torre al fondo sin gente por medio es a primera hora de la mañana, antes de que abran los comercios de alrededor.

Cómo llegar

La calleja arranca en la calle Velázquez Bosco, la misma que discurre pegada a la fachada norte de la Mezquita-Catedral, en pleno barrio de la Judería. Esto quiere decir que no hace falta consultar mapa: caminando junto al muro exterior de la Mezquita, la entrada a la Calleja de las Flores aparece a escasos metros, señalada por el hueco entre las casas encaladas.

Desde la Puerta del Perdon, el acceso monumental de la Mezquita por el que se entra al patio de los naranjos, el paseo hasta la calleja es de apenas un par de minutos a pie. Es, de hecho, una parada natural nada más salir de la visita a la Mezquita, antes de perderse por el resto de la Judería.

La Calleja de las Flores está a un paso de la Mezquita-Catedral, así que lo logico es combinar las dos visitas en la misma mañana. La visita guiada a la Mezquita de Córdoba en español dura 1 hora y 15 minutos, incluye la entrada y cuesta 28 euros por persona; si prefieres un grupo más reducido, de maximo 12 personas, la opción es de 36 euros con la misma duración.

Reservando la visita a primera hora se aprovecha además la franja con menos gente tanto en la Mezquita como en la calleja de al lado, ideal para la foto de la fuente con la torre al fondo sin aglomeraciones.

Y si lo que más le interesa de este rincón son las macetas y la tradición de decorar balcones y fachadas con flores, esta parada encaja especialmente bien con nuestra visita guiada por los Patios de Córdoba.

Si quieres conocerlo con más contexto, la mejor forma es reservar visita guiada a la Mezquita-Catedral con guía oficial.

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