Cargando...
Cargando...
El Templo romano de la calle Claudio Marcelo es uno de los grandes vestigios de la Córdoba romana en pleno centro. Se levanta en la esquina de Claudio Marcelo con Capitulares, y al llegar destacan sus columnas romanas, visibles desde lejos cuando bajas desde la Plaza de las Tendillas por Claudio Marcelo o si subes desde la Plaza de la Corredera.
Es un conjunto arqueológico con estructuras conservadas y partes reconstruidas para comprender mejor el complejo y su dimensión dentro de la antigua Colonia Patricia-Corduba.
Este templo es uno de los edificios más estudiados de la Colonia Patricia-Corduba. Su historia moderna arranca en 1951, cuando la demolición de una edificación municipal permitió al arqueólogo Santos Gener localizar los primeros restos. A partir de ahí se entendió que no era un hallazgo aislado, sino el núcleo de un complejo monumental situado en la zona oriental de la ciudad, cerca de la Vía Augusta.
Las evidencias arqueológicas apuntan a que las obras comenzaron a mediados del siglo I d.C., en el periodo temprano del gobierno de Nerón, alrededor del año 55 d.C. La hipótesis principal es que se levantó para el culto imperial, como homenaje al emperador Claudio tras su muerte y divinización, y como muestra de lealtad de las élites de la Bética hacia Roma.
Tras siglos oculto bajo otras construcciones, su imagen actual se debe a la anastilosis realizada en la década de 1960, dirigida por Félix Hernández, que devolvió a la fachada parte de su presencia monumental. Entre 1985 y 2004 se desarrollaron excavaciones sistemáticas que ayudaron a completar la planta de la sala interior y a comprender mejor materiales y cimentación. Ese proceso de puesta en valor se cerró en 2025 y el recinto ya es visitable.
Una vez dentro del recinto se puede caminar por las diferentes estructuras conservadas y por aquellas reconstruidas para una mayor comprensión del complejo.
Las columnas que han sido reconstruidas son la parte más visible del monumento. Lo que observas hoy es el resultado de una reconstrucción realizada en los años sesenta por Félix Hernández, que erigió varias columnas de la fachada empleando los fragmentos originales encontrados durante las excavaciones. Son columnas corintias con fustes estriados, y permiten imaginar que el edificio alcanzó una altura total de 17 o 18 metros en su época.
Sobre un podio de 3,5 metros de altura se alza el templo. Esta plataforma artificial tenía el propósito de dignificar el edificio y también fue una pieza técnica crucial para salvar la gran inclinación del terreno en esta parte de la ciudad. Gracias al podio y a la plataforma que soportaba su estructura, el templo conseguía una visión dominante sobre todo lo que lo rodeaba.
Las anterides son contrafuertes de sillería muy robustos repartidos en forma de abanico y se encuentran en la parte más oriental del edificio. Son esenciales desde la perspectiva de la ingeniería romana, porque ayudaban a contrarrestar el empuje del terreno y prevenir que los desplazamientos de tierras se generaran por el gran peso del templo.
Los vestigios del altar rectangular, donde se hacían las ofrendas y los sacrificios, se encuentran justo enfrente de las escaleras de entrada. El altar actual es una restauración del siglo II d.C. que reemplazó al original y fue complementado con dos altares laterales nuevos, lo cual indica que la divinidad a la que se consagraba el templo pudo haber cambiado en esa época.
A pesar de que muchos se han extraviado, aún es posible observar porciones de la abundante ornamentación arquitectónica. Fíjate en los capiteles de mármol blanco obtenido de canteras locales y de Carrara, con un diseño muy parecido al del Templo de Apolo en el Palatino de Roma. Estos mármoles, junto a los mármoles de colores que adornaban los pórticos de la plaza, daban al conjunto una apariencia de lujo y autoridad en la provincia.
El recinto abre únicamente durante las visitas guiadas. De martes a viernes hay pases a las 10:00 y 11:00. Los sábados, domingos y festivos hay pases a las 10:00, 11:00 y 12:00.
Los lunes laborables permanece cerrado. También cierra el 25 de diciembre, el 1 de enero y el 6 de enero. Para cambios por temporada, la referencia es la página web del Ayuntamiento de Córdoba.
La entrada al Templo romano de Córdoba es libre y gratuita hasta completar aforo. No se necesitan entradas ni compra previa. El acceso se realiza por la calle situada en Claudio Marcelo. Para grupos grandes o consultas, se indica el contacto museos@ayuncordoba.es
Cuando termines la visita al Templo romano de Córdoba, lo más cómodo es aprovechar que estás en pleno centro y seguir con una visita guiada por el centro de Córdoba para darle contexto al resto de la ciudad sin cambiar de zona.
Si quieres una opción directa y ligera, el free tour por Córdoba dura 2 horas y es gratis. Si prefieres un recorrido largo con más paradas, el dura 4 horas y sale desde 44€.
¿Quieres conocerlo con un guía oficial que te lo cuente en persona?
Ver tours en Córdoba