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Córdoba llegó a tener 11 molinos harineros a lo largo de su tramo del Guadalquivir, catalogados en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz desde 2009 y construidos en su mayoría entre los siglos VIII y XI. Esta ruta recorre a pie el tramo donde se concentran más molinos y donde mejor se conservan, con 4 paradas: el Puente Romano, el Molino de la Albolafia, el Paseo de la Ribera y el Molino de Martos.
Es un paseo corto, de unos 16 minutos a pie en un solo sentido sin contar las paradas, que combina bien con una visita a la Mezquita Catedral o se puede hacer al atardecer, cuando la luz incide de lleno sobre el río y los molinos.
Punto de partida de la ruta y mirador natural sobre el río; tiene su propia ficha en esta guía. Desde el propio puente ya se ven, a media corriente, los restos de los molinos de Pápalo (lado derecho) y de Enmedio (lado izquierdo), hoy semiocultos por la vegetación. La siguiente parada, el Molino de la Albolafia, está a 2 minutos andando (130 metros).
El más conocido de los molinos cordobeses, presente en el escudo de la ciudad, con origen en época romana y desarrollo posterior en época islámica. Su historia está desarrollada en su propia ficha. Desde aquí arranca el Paseo de la Ribera, que se recorre en unos 12 minutos (900 metros) hasta la última parada.
El tramo del paseo fluvial junto al que se reparten varios de los molinos históricos de la ciudad, con el río a un lado y el casco histórico al otro. Tiene su propia ficha en esta guía. Aguas abajo, en la orilla contraria, se puede identificar también el Molino de San Antonio. El paseo lleva directamente a la última parada.
Cierra la ruta el Molino de Martos, a 2 minutos (150 metros) del tramo anterior del paseo, hoy convertido en el Museo Hidráulico de Córdoba. Es uno de los dos únicos molinos del río que se pueden visitar por dentro; el otro es el Molino de la Alegría, convertido en museo paleobotánico dentro del Jardín Botánico. Según fuentes turísticas, abre de 10:00 a 15:00, cierra los lunes y la entrada cuesta 2 euros (1,30 euros reducida), aunque su apertura depende de la temporada y de las visitas concertadas, así que conviene comprobarlo antes de ir, sobre todo en verano.
La caminata entre las 4 paradas suma unos 16 minutos. Con tiempo para fotos en el puente y en el Molino de la Albolafia, y si el Molino de Martos está abierto, la visita completa ocupa entre 45 minutos y hora y media. Es una ruta que se puede hacer a cualquier hora, pero el atardecer es el momento con mejor luz para ver juntos el puente, la Mezquita Catedral y el río desde la orilla.
Calzado cómodo: el Puente Romano tiene suelo de piedra desgastado y puede resbalar si ha llovido. En verano hay poca sombra en este tramo del río, así que conviene llevar agua y protección solar, o hacer la ruta a primera o última hora del día. Si se quiere entrar en el Molino de Martos, mejor confirmar antes por teléfono si ese día abre, porque no lo hace todo el año.
Es la ruta más corta de las tres, y también la única de esta serie centrada en el río. Se puede alargar sin problema hasta el Molino de la Alegría, en el Jardín Botánico, para quien quiera ver también el segundo molino musealizado de la ciudad.
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