Las plazas de Córdoba

Plaza del Cristo de los Faroles (Capuchinos), Córdoba

Escrito por guías oficiales

Plaza del Cristo de los Faroles (Capuchinos), Córdoba

La Plaza de Capuchinos es su nombre oficial, pero en Córdoba casi nadie la llama así. Todo el mundo dice la plaza del Cristo de los Faroles, por la escultura de mármol blanco rodeada de ocho faroles de forja que ilumina el rectángulo de cal y piedra cada noche. Está a pocos minutos a pie de la Judería, subiendo por la Cuesta del Bailío, y es una de las paradas fijas de las rutas nocturnas por la ciudad.

En este artículo repasamos por qué la plaza terminó llevando el nombre del Cristo y no el del convento, qué se puede ver en una visita corta, cuándo se puede acceder y cómo llegar desde el centro.

Historia de la Plaza del Cristo de los Faroles

El origen está en el Convento de Capuchinos, fundado en 1629 sobre unas casas que la orden compró al Marqués de Almunia. Los frailes se instalaron en el edificio en 1633 y cinco años después, el 6 de enero de 1638, comenzó la construcción de la iglesia conventual. La Iglesia de los Dolores, adosada al convento, no se terminó hasta 1728.

En 1730 la comunidad capuchina cedió parte del terreno al Ayuntamiento para abrir un paso público entre la Axerquía y la Villa a través de la Cuesta del Bailío. Ese gesto convirtió el patio conventual en la plaza abierta que hoy conocemos, aunque durante décadas siguió llamándose plaza de Almunia o del Corbacho.

El giro de nombre llega en 1794, cuando el fraile Diego José de Cádiz impulsa la colocación de un Cristo crucificado tallado en mármol blanco, con cruz de piedra negra, obra atribuida al cantero Juan Navarro León. La imagen se bautizó oficialmente como Cristo de los Desagravios y Misericordia, pero los ocho faroles de forja que la rodean hicieron que los cordobeses la rebautizaran enseguida como el Cristo de los Faroles, nombre que acabó imponiéndose también para la plaza.

El convento no tuvo la misma suerte que su Cristo. Sufrió tres exclaustraciones, en 1810, 1821 y la definitiva de Mendizábal en 1836, y buena parte del edificio se vendió y se demolió, con materiales reutilizados en la construcción de la plaza de toros de los Tejares. La Iglesia de los Dolores y el Cristo de los Faroles sobrevivieron a esa demolición y siguen siendo hoy el corazón de la plaza.

Qué ver en la Plaza del Cristo de los Faroles

Para ver lo esencial de la plaza no hacen falta más de diez minutos caminando despacio. La ruta lógica empieza en el centro, junto al Cristo, y va recorriendo los edificios que lo rodean.

El grupo escultórico del Cristo de los Faroles

La figura central es un Cristo crucificado de mármol blanco sobre una cruz de piedra negra, levantado sobre una base hexagonal. Alrededor, una reja de hierro forjado delimita el pequeño recinto: apareció de forma anónima el 1 de marzo de 1929, donada por alguien que nunca quiso identificarse, y su altura original tuvo que rebajarse después para no tapar las cuatro columnas de piedra de las esquinas.

La fachada del Convento de los Capuchinos

A un lado de la plaza se conserva la fachada sobria y encalada de la Iglesia Conventual del Santo Ángel, sede actual de los Padres Capuchinos en la Plaza de Capuchinos número 5. Es la parte que mejor resume lo que fue el convento fundado en 1629, antes de las exclaustraciones del siglo XIX.

La Iglesia de los Dolores

Junto al convento, la Iglesia de los Dolores ocupa el espacio del antiguo Hospital de San Jacinto, donde se atendía a enfermos incurables. Su fachada, terminada en 1728, es la que da mayor profundidad visual a la plaza cuando se mira desde la Cuesta del Bailío.

Los ocho faroles de forja

Los ocho faroles que rodean al Cristo funcionaron originalmente con aceite y son los que le dieron el sobrenombre a la escultura y a la plaza entera. Los que hoy se ven no son los originales: se sustituyeron en 1984 y se restauraron en 2015, y se encienden al atardecer junto con el resto del alumbrado urbano, que es cuando la plaza tiene su ambiente más característico.

Horarios y acceso

La Plaza de Capuchinos es un espacio público y, como tal, se puede recorrer y ver el Cristo de los Faroles a cualquier hora del día o de la noche, sin entrada ni reserva. De hecho, buena parte de su fama se debe precisamente a las visitas nocturnas, cuando los ocho faroles están encendidos y la plaza queda casi en silencio.

Otra cosa distinta es el acceso al interior de la Iglesia de los Dolores y de la Iglesia Conventual del Santo Ángel, que solo se pueden visitar en horario de culto. Si el objetivo es solo ver el Cristo de los Faroles y el conjunto exterior de la plaza, no hace falta ajustarse a ningún horario.

Cómo llegar a la Plaza del Cristo de los Faroles

La forma más habitual de llegar es subiendo por la Cuesta del Bailío, la calle que históricamente conectó la Axerquía con la Villa a través de este mismo punto. También se puede entrar por la Calle Conde de Torres Cabrera, en el extremo opuesto de la plaza.

Desde la Mezquita o la Judería, el paseo hasta la Plaza de Capuchinos es de apenas unos minutos, y muchas rutas nocturnas por el casco histórico incluyen esta parada precisamente por la iluminación de los faroles al anochecer. Si ya tienes pensado recorrer la Judería, merece la pena añadir este desvío corto antes o después de la visita.

Si quieres conocer la Plaza del Cristo de los Faroles dentro de un recorrido más amplio por el casco histórico, la opción más cómoda es el Free Tour por Córdoba, gratuito con una propina voluntaria de 10 a 15 euros por persona y una duración de unas 2 horas. Suele incluir paradas por la Judería y el entorno del centro histórico, la zona por la que también se llega caminando hasta esta plaza.

Si quieres conocerlo con más contexto, la mejor forma es reservar free tour nocturno por Córdoba con guía oficial.

Reserva tu visita guiada

¿Quieres conocerlo con un guía oficial que te lo cuente en persona?

Volver a Córdoba Pie