Las plazas de Córdoba

Plaza de San Agustín

Escrito por guías oficiales

Plaza de San Agustín

En pleno barrio de Santa Marina, a un paseo del Palacio de Viana, la Plaza de San Agustín es uno de esos rincones de Córdoba que casi nadie incluye en su itinerario. Lleva el nombre de la iglesia conventual que preside uno de sus laterales, pero desde su remodelación es, sobre todo, un espacio peatonal tranquilo pensado para pararse un momento.

No hay grandes carteles ni colas de visitantes: solo palmeras, un suelo de chino cordobés y una fachada barroca que lleva siglos mirando a la plaza. Esto es lo que hay que saber antes de acercarse.

Historia de la Plaza de San Agustín

El origen de este espacio está ligado al convento de agustinos que da nombre a la plaza. La orden llegó a Córdoba tras la conquista de Fernando III en 1236 y se instaló primero junto al Guadalquivir, en el Campo de San Julián, pero la inseguridad de la zona les llevó a pedir el traslado al interior de la ciudad. El papa Clemente V autorizó ese cambio en 1313, y en 1328 los agustinos se establecieron de forma definitiva en el barrio de Santa Marina, donde levantaron su iglesia y convento.

Durante los siglos siguientes el convento vivió su etapa de mayor actividad. En 1558 se fundó la Hermandad de Nuestra Señora de las Angustias, y en 1626 el escultor Juan de Mesa realizó la imagen titular que hoy preside la fachada. Los agustinos impartieron filosofía y teología y llegaron a tener una de las primeras imprentas de la ciudad, lo que convirtió el entorno de la plaza en un punto de referencia cultural y religioso.

La Guerra de la Independencia dañó gravemente el edificio, ocupado por tropas napoleónicas, y la desamortización de Mendizábal, en 1836, supuso la exclaustración de los agustinos y la venta de sus bienes. En 1903 el obispo Pozuelo cedió el templo a los Dominicos, que iniciaron su recuperación. Fue declarado Monumento Histórico-Artístico en 1983 y sometido a una restauración de gran calado entre 1981 y 2009, con una inversión de 3,6 millones de euros, que permitió reabrirlo el 9 de octubre de 2009.

La plaza que hoy se recorre es, en cambio, mucho más reciente. Entre octubre de 2015 y marzo de 2016 se ejecutó una remodelación integral que la convirtió en un espacio prácticamente peatonal: se derribó el muro perimetral que la elevaba sobre el nivel de la calle, se retiraron las plazas de aparcamiento y solo quedó abierto al tráfico el vial sur. La obra, valorada en 617.000 euros y ejecutada en cinco meses, dejó un suelo de chino cordobés enmarcado en mármol de Sierra Elvira que es el que pisan hoy los visitantes.

Qué ver en la Plaza de San Agustín

No es una plaza pensada como escaparate turístico, y precisamente eso es lo que la hace distinta a otros rincones más transitados de Córdoba. El pavimento de chino cordobés, las palmeras datileras y washingtonias del centro y los plátanos de sombra plantados en torno a 1854 en el perímetro componen un espacio sereno donde la iglesia no es el único protagonista.

Merece la pena detenerse un momento antes de seguir ruta, porque entre la fachada barroca, el trazado del barrio y el mobiliario histórico que rodea la plaza hay varios detalles que suelen pasar desapercibidos para quien solo cruza por aquí de camino a otro monumento.

La fachada de la Iglesia-convento de San Agustín

La fachada actual es fruto de las reformas de los siglos XVI y XVII, que añadieron a la estructura gótica original una sucesión de arcos y columnas corintias rematada en frontón partido. En ese conjunto se aloja la imagen de Nuestra Señora de las Angustias, obra de Juan de Mesa de 1626, una de las piezas más veneradas del templo. El interior conserva tres naves con ábsides poligonales y bóvedas de crucería, con la nave central cubierta por una bóveda de cañón elíptica salpicada de lunetos.

El barrio de San Agustín

La plaza da nombre a su propio barrio, integrado en el distrito Centro y limítrofe con Santa Marina y San Lorenzo, dentro del casco histórico de Córdoba. Sus calles estrechas y su trazado tranquilo contrastan con el bullicio de la Judería o el entorno de la Mezquita, y conservan el carácter de barrio residencial que tuvo desde la Reconquista, cuando se fue configurando alrededor del convento agustino.

El busto de Ramón Medina

En un lateral de la plaza, próximo a la iglesia, se encuentra el busto dedicado al compositor Ramón Medina Ortega (1891-1964), obra del escultor Amadeo Ruiz Olmos e inaugurado en 1993. Medina, nacido en Brihuega pero adoptado por Córdoba, es autor de piezas tan populares como 'Caminito de Santo Domingo', 'Cordobesita' o 'Campanas de la Mezquita'. Durante la remodelación de la plaza el busto se reubicó a su emplazamiento actual, dejando despejado el espacio central.

Horarios y acceso

La plaza es un espacio público abierto y no tiene horario de cierre: se puede recorrer a cualquier hora del día.

La Iglesia de San Agustín, gestionada por los Dominicos, mantiene el siguiente horario de culto: misa los días laborables a las 9:00, vísperas los sábados a las 19:30 y misa los domingos y festivos de 10:30 a 13:00. La dirección del templo es Plaza de San Agustín, 7.

Cómo llegar a la Plaza de San Agustín

La plaza se sitúa en el barrio que lleva su nombre, dentro del casco histórico y muy cerca del Palacio de los Marqueses de Viana, en el entramado de calles que separa la Judería del entorno de la Ribera. No está pegada a la Mezquita-Catedral como otros puntos del casco antiguo, sino un poco más al norte, en una zona con menos afluencia de visitantes.

Para llegar, lo más sencillo es caminar desde la zona de la Mezquita o de la Judería en dirección norte, atravesando el entramado de calles del barrio de Santa Marina hasta desembocar en la plaza. Es un buen punto para combinar con una visita al Palacio de Viana, que queda a un paseo corto por el mismo barrio.

Por su ubicación, algo alejada del núcleo más turístico de la Mezquita, la Plaza de San Agustín encaja mejor como parada dentro de un recorrido más amplio por Córdoba que como destino único.

El Free Tour por Córdoba recorre el casco histórico durante unas 2 horas con guía en español, con propina voluntaria orientativa de 10 a 15 euros por persona, e incluye referencias a barrios como este que quedan fuera del circuito más habitual. Es la forma más flexible de descubrir rincones como la Plaza de San Agustín sin necesidad de reserva previa ni desembolso fijo.

Reserva tu visita guiada

¿Quieres conocerlo con un guía oficial que te lo cuente en persona?

Volver a Córdoba Pie